Respuestas al Covid-19

El COVID-19 ha traído consigo importantes desafíos en materia social y económica para la región. De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) “la pandemia del COVID-19 tiene fuertes efectos en el ámbito de la salud y profundas implicaciones sobre el crecimiento económico y el desarrollo social. Llega a América Latina y el Caribe en un contexto de bajo crecimiento (…) y, sobre todo, de alta desigualdad y vulnerabilidad, en el que se observan tendencias crecientes en la pobreza y pobreza extrema, un debilitamiento de la cohesión social y manifestaciones de descontento popular”1.

La pandemia ha desnudado las consecuencias de una brecha de desigualdad social histórica y, al mismo tiempo, ha traído consigo la mayor caída de la economía desde la Segunda Guerra Mundial2. Sus efectos en las iniciativas de filantropía estratégica e inversión social no sólo se evidencian en el corto plazo, sino también tendrán consecuencias en el mediano y largo plazos.

La pandemia ha ayudado a despertar mayor interés por la inversión por impacto. Por una parte, empresas, family offices y fondos de inversión han apoyado iniciativas humanitarias que usualmente no financiarían. No obstante, lo han hecho aplicando la misma rigurosidad otorgada a sus otras inversiones. Las fundaciones también han tenido que repensar cómo rendir más sus donaciones y en ese sentido han sido más estratégicas al comenzar a experimentar con otro tipo de instrumentos financieros.

A continuación se exponen algunas de las respuestas del sector ante los retos actuales y los efectos que tiene en este tipo de intervenciones.

La relevancia de la filantropía tradicional como respuesta inmediata a la crisis

En el corto y mediano plazos se evidenció una concentración importante en las necesidades básicas y de subsistencia de las comunidades más vulnerables, brindándoles alimentación, agua y elementos de limpieza, entre otros servicios y productos básicos, por medio de acciones lideradas por diferentes actores del ecosistema. La filantropía tradicional ha tenido especial relevancia en la respuesta coyuntural, en tanto empresas privadas, entidades financieras, filántropos, fundaciones, family offices, entidades públicas y personas naturales han ofrecido sus aportes en forma de donaciones para atender la emergencia. No obstante, uno de los grandes retos para la región es encontrar otros modelos como la inversión por impacto, que permitan salir de esquemas que reaccionan a urgencias inmediatas, en vez de generar cambio sistémicos.

Acompañamiento específico a las organizaciones de propósito social

Los inversores por impacto han respondido a la actual crisis con mayor flexibilidad en las condiciones de los préstamos, al proponer alivios en las obligaciones financieras, tanto en plazos como en la reducción del monto de los pagos, dependiendo del caso. Además, se destaca la creación de fondos de emergencia o líneas de crédito de emergencia para ofrecer recursos con condiciones favorables para las OPS o para apoyar a la continuidad del negocio.

Es el caso de la Fundación Sofía Pérez de Soto en Colombia, que flexibilizó las obligaciones de los emprendedores durante la crisis y creó un fondo para ayudar a pagar la nómina de las empresas apoyadas, contribuyendo de esta manera a la continuidad de los emprendimientos. Alternativas similares han sido abordadas por organizaciones del ecosistema, como Yunus Negocios Sociales3, que ha ofrecido plazos y períodos de gracia a las organizaciones con las que trabaja, además de apoyos especiales en términos financieros y no financieros.

El apoyo no financiero también ha sido importante en este periodo de crisis. En diferentes casos se ha ofrecido a las OPS un acompañamiento constante, por medio de capacitaciones y/o mentorías, lo que ha permitido una relación estrecha y de confianza para apoyar la reestructuración de modelos de negocio o la reorganización de las OPS. Es el caso de Fomento Social Banamex en México, el Fondo Inversor en Colombia o Conexsus en Brasil, quienes han ofrecido acompañamiento en gestión empresarial. La Fundación Argidius en Guatemala, además de ofrecer donaciones extra a las organizaciones, ha financiado mentorías para las organizaciones que las necesiten.

Apuestas para la reactivación económica y el apoyo a negocios de impacto

Aunque la respuesta de las organizaciones del ecosistema se ha focalizado en la atención de los primeros efectos de la emergencia, el sector ha desarrollado ya iniciativas para impulsar la reactivación económica. Dos casos a destacar son “CoVida20” en Brasil y el “Fondo CoVida20” (ver caso Banco de Galicia) en Argentina, programas de financiamiento para empresas de impacto que se comprometen a mantener el empleo y los ingresos durante la pandemia con préstamos comerciales en condiciones asequibles y acordes con la situación actual. Unir y Dar Mx en México, el plan de reactivación económica de la Fundación Santo Domingo en Colombia o Reactívate de la Fundación WWB, son otras de las iniciativas que buscan acompañar a emprendimientos y a micro y pequeñas empresas para lograr la sostenibilidad de su trabajo, sobre todo en regiones apartadas.

Efectos

La colaboración y las alianzas entre actores públicos y privados como mecanismos para generar un mayor impacto

La colaboración ha sido uno de los efectos de la pandemia y se ha dado en diferentes escalas: desde actores que se apoyan para facilitar el desarrollo de sus iniciativas, hasta alianzas entre actores públicos y privados que ofrecen soluciones conjuntas que, de otro modo no serían viables o no tendrían el mismo impacto. Es el caso del desarrollo de prototipos de respiradores para el tratamiento de la enfermedad provocada por el virus. Ante esta necesidad, empresas públicas, privadas y entidades financieras se han aliado para fabricarlos a bajo costo y poder aumentar la capacidad existente. Uno de los casos destacados en la región es el de la iniciativa InspiraMed, liderada por Ruta N en Colombia.

También en Colombia, diferentes actores públicos y privados se articularon en iniciativas dirigidas a la recolección de donaciones para brindar soluciones inmediatas a las necesidades básicas de subsistencia de comunidades vulnerables como en el caso de la iniciativa “Colombia cuida a Colombia”.

En Brasil las alianzas entre empresas, empresarios e instituciones filantrópicas consolidaron fondos o líneas de crédito de emergencia con el objetivo de conceder préstamos a bajo interés a micro, pequeñas y medianas empresas que debido a la suspensión de operaciones no podían mantener los empleos ni los ingresos. Conexsus, por ejemplo, lanzó una línea de préstamos directos para pago hasta en 24 meses, con un período de gracia de hasta 12 meses, acompañado de asistencia para la gestión empresarial hasta por 24 meses. A su vez, Lab Habitação creó un nuevo frente de acción para apoyar los emprendimientos ya acelerados, por medio de un fondo de emergencia llamado “Volta por Cima”.

En México se comenzaron a articular alianzas entre actores que no colaboraban antes de la pandemia. Estas alianzas consolidaron nuevas redes y centros de conversación donde se definen los siguientes pasos y mecanismos para la reconstrucción del país conforme a las secuelas de la pandemia. Es el caso de la Fundación Quiera, que se sumó a un esfuerzo colaborativo para diagnosticar dificultades a raíz de la pandemia y generar información útil para el sector.

Aunque estas colaboraciones nacen en un contexto de emergencia, han creado canales de comunicación e interacciones entre actores con propósitos comunes que pueden facilitar posteriores esfuerzos conjuntos.

¿Oportunidad o crisis? Una predicción difícil

En el largo plazo existe incertidumbre sobre los recursos disponibles para la inversión por impacto, como consecuencia de la destrucción de capital por la pandemia. Sin embargo, un grueso de los actores del ecosistema consultados para este informe se muestra optimista y cree que es un buen momento para fortalecer las iniciativas de inversión por impacto y demostrar su relevancia en el futuro. Este tipo de iniciativas pueden ser cruciales para reparar las afectaciones sociales y trabajar porque los impactos negativos en el mediano y largo plazos puedan minimizarse en la región. El uso de garantías y donaciones recuperables también permite aumentar los recursos financieros disponibles al permitir la reinversión.

1 CEPAL (2020). Informe especial: El desafío social en tiempos del COVID-19. Disponibles aquí
2 CEPAL (2020). Informe especial: Enfrentar los efectos cada vez mayores del COVID-19 para una reactivación con igualdad: nuevas proyecciones. Disponibles aquí
3 Esta organización no hace parte de los casos de estudio del informe.


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